Un hombre de 31 años consiguió que el Estado italiano asumiera los gastos de su defensa después de declarar que no tenía suficientes recursos, pero las pruebas encontradas en su propio móvil terminaron poniendo en duda esa situación. Las fotografías mostraban varios miles de euros en efectivo y los mensajes revelaban un nivel de vida marcado por las cenas con ostras y champán, las noches de discoteca, las visitas frecuentes a bares y las estancias en hoteles.
El hombre, de origen albanés, está siendo juzgado por varios delitos relacionados con las drogas y ya ha sido condenado en primera instancia. El proceso continúa ahora ante la Corte de Apelación, mientras él ha tratado de recuperar la asistencia jurídica gratuita que le retiraron después de que los jueces comprobaran su situación económica.
Según informa Corriere della Sera, el Tribunal de Rímini ha rechazado su recurso y ha confirmado la decisión de retirarle este beneficio.
Unos ingresos por encima del límite

El acusado había conseguido la asistencia jurídica gratuita en 2020, cuando comenzó el proceso penal, tras declarar que no disponía de suficientes recursos. En aquel momento, el límite de ingresos para acceder a ella rondaba los 11.500 euros anuales.
Las comprobaciones posteriores, sin embargo, pusieron en duda su situación económica. Durante una vista, el propio hombre declaró unos ingresos de aproximadamente 15.000 euros, por encima tanto de la cantidad que figuraba en la documentación que había presentado como del límite establecido para que el Estado asumiera los gastos de su defensa.
Pero los ingresos declarados no fueron lo único que tuvieron en cuenta los jueces. Las pruebas encontradas en su teléfono mostraban un nivel de vida difícil de encajar con la falta de recursos que había alegado.
Miles de euros y cenas con ostras y champán
Entre las fotografías extraídas del móvil había varias tomadas en su vivienda en las que aparecían miles de euros en efectivo y envoltorios de cocaína. Los investigadores encontraron también mensajes que, según recoge la resolución, apuntaban a su participación en una red de tráfico de drogas de alto nivel, aunque ocupaba una posición subordinada dentro de ella.
El teléfono también daba pistas sobre el nivel de vida que llevaba. Los jueces tuvieron en cuenta las cenas con ostras y champán, las noches de discoteca, las visitas diarias a bares y una estancia de verano en un hotel. A ello se sumaban un coche, dos teléfonos móviles y el pago de un alquiler.
Todos estos elementos contrastaban con la falta de recursos que había alegado para conseguir que el Estado pagara su defensa. El Tribunal de Rímini ha considerado que, en conjunto, eran suficientes para demostrar que superaba el límite económico establecido, por lo que ha rechazado su recurso y ha confirmado la retirada de la asistencia jurídica gratuita.